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El movimiento no tiene edad: por qué empezar con el yoga aéreo o telas aéreas de adulto

16 ago
3 min de lectura

¿Alguna vez has pensado que ya eres demasiado mayor para empezar algo nuevo? ¿Que para practicar telas aéreas o yoga aéreo primero deberías ser flexible, fuerte o haber empezado de joven?

La realidad es muy diferente.

Nuestro cuerpo y nuestro sistema nervioso mantienen la capacidad de aprender y adaptarse durante toda la vida. Y precisamente por eso aprender nuevas formas de movimiento en la edad adulta puede ser mucho más que hacer ejercicio.

Puede ser una forma de mantenernos fuertes, móviles, coordinados y activos con el paso de los años.

1. Tu cerebro puede seguir aprendiendo durante toda la vida

Nuestro cerebro tiene una capacidad llamada neuroplasticidad: puede adaptarse, aprender y reorganizar sus conexiones a través de nuevas experiencias y de la práctica.

Cuando aprendemos una nueva figura en las telas, coordinamos brazos y piernas, buscamos el equilibrio o intentamos recordar una secuencia, no solo estamos trabajando nuestros músculos.

También estamos aprendiendo con nuestro cerebro.

El aéreo combina movimiento, orientación espacial, coordinación, equilibrio y atención. Cada nueva figura supone un pequeño reto tanto para el cuerpo como para el sistema nervioso.

Y esto no desaparece porque cumplamos 30, 40, 50 o 60 años.


2. Pon tu mundo al revés

Las inversiones son probablemente una de las sensaciones más características del yoga aéreo y de las telas aéreas.

Al colocarnos boca abajo cambia nuestra relación habitual con la gravedad y recibimos información sensorial diferente. Nuestro sistema vestibular, la propiocepción y la orientación espacial tienen que trabajar juntos para entender dónde está nuestro cuerpo y cómo mantenerlo estable.

Además, durante una inversión cambia temporalmente la distribución de la sangre debido a la gravedad y nuestro sistema cardiovascular debe adaptarse a esa nueva posición.

No significa que estar boca abajo vaya a “rejuvenecer” el cerebro o el cuerpo. Pero sí supone un estímulo diferente al que recibimos durante nuestra vida cotidiana.

3. La fuerza y la flexibilidad pueden mejorar a cualquier edad

Una de las frases que más escucho antes de una primera clase es:

“No soy suficientemente flexible.”

Pero no necesitas ser flexible para empezar.

La flexibilidad se entrena. Y también la fuerza.

El trabajo aéreo utiliza continuamente nuestro propio peso corporal. Agarrarnos a las telas, mantener una posición, subir, estabilizarnos o controlar un movimiento implica brazos, espalda, abdomen, piernas y musculatura estabilizadora.

También trabajamos algo especialmente interesante: la fuerza de agarre.

No necesitas llegar fuerte a tu primera clase. La fuerza se desarrolla poco a poco con un entrenamiento adecuado y progresivo.

4. Jugar no es solo cosa de niños

De pequeños hacemos cosas constantemente por primera vez.

Subimos, saltamos, giramos, nos colgamos, perdemos el equilibrio, volvemos a intentarlo y aprendemos.

De adultos nuestra vida suele volverse mucho más predecible.

Por eso me gusta especialmente el componente de juego y descubrimiento del aéreo.

Aprender una figura nueva, conseguir algo que parecía imposible unas semanas antes o simplemente experimentar una posición completamente diferente mantiene activos tanto el cuerpo como la mente.

No todo el movimiento tiene que consistir en repetir ejercicios.

También podemos jugar, descubrir y aprender.

5. 30, 40, 50, 60+… nunca es tarde

Con los años nuestro cuerpo cambia, pero eso no significa que tengamos que dejar de aprender o mejorar.

Podemos seguir trabajando nuestra fuerza, movilidad, flexibilidad, equilibrio, coordinación y conciencia corporal.

El objetivo no es intentar tener otra vez 20 años.

El objetivo es llegar a los próximos años con un cuerpo que siga siendo fuerte, funcional, adaptable y capaz de moverse.

¿Por qué es especialmente importante para las mujeres?

Con la edad, y especialmente durante la perimenopausia y la menopausia, los cambios hormonales pueden favorecer la pérdida de masa muscular y de densidad ósea.

Por eso el entrenamiento de fuerza adquiere todavía más importancia.

El aéreo combina trabajo con el propio peso corporal, fuerza de agarre, equilibrio, coordinación y control corporal, ayudándonos a mantener la fuerza y nuestra capacidad funcional.

No se trata solo de ser flexible.

Se trata de envejecer fuertes.

¿Y para los hombres?

Los hombres también pueden perder progresivamente masa muscular, fuerza, movilidad y equilibrio con la edad.

El trabajo aéreo combina peso corporal, fuerza de agarre, core, movilidad, equilibrio y coordinación, ofreciendo un entrenamiento muy completo.

Porque ser fuerte no significa únicamente tener músculos.

También significa poder seguir moviéndote bien durante toda la vida.

No necesitas estar preparado para empezar

No necesitas experiencia.

No necesitas ser flexible.

No necesitas ser fuerte.

Y definitivamente no necesitas haber empezado de niño.

Empiezas desde el nivel en el que estás hoy y desarrollamos las capacidades poco a poco.

Porque el movimiento no tiene edad y tu cuerpo todavía puede aprender cosas nuevas.

¿Te animas a probarlo?

Ven a probar una clase conmigo y descubre de lo que tu cuerpo es capaz.

Nunca es tarde para empezar. 🤍

 
 
 

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